Previamente, entre marzo y abril de 1975, Alfredo y María Asunción ya habían sido secuestrados en el departamento en el que vivían, en Buenos Aires, por fuerzas militares conjuntas uruguayas y argentinas. Junto con ellos también fue secuestrada Enriqueta, madre de Alfredo. Fueron llevados a la Brigada de San Justo, donde fueron torturados y luego liberados. María Asunción pudo identificar a su torturador, era el teniente coronel del Ejército uruguayo José Nino Gavazzo, el mismo que se presentaba en su casa familiar en Uruguay cuando era detenido algún integrante de su familia.
Abuelas de Plaza de Mayo recibió denuncias que indicaban que el hermano de un comisario de apellido Penna tenía una niña inscripta como hija propia con una partida de nacimiento falsa firmada por el médico policial Jorge Héctor Vidal. Se iniciaron las acciones judiciales correspondientes y en enero de 1988 los resultados de los análisis realizados en el Banco Nacional de Datos Genéticos confirmaron que era hija de María Asunción y Alfredo. María Victoria fue restituida a su familia biológica. Sus padres continúan desaparecidos.

