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10 de diciembre de 2014

Un mensaje para la verdad

Condenaron a un policía por encubrir la apropiación de un nieto. El ex subcomisario Adolfo Porcel recibió tres años de prisión en suspenso por fraguar un allanamiento a la casa del nieto recuperado Pedro Sandoval Fontana para encubrir a su apropiador. \"Prefirió perpetuar mi apropiación\", remarcó Sandoval.

El Tribunal Oral Federal Número 5 de San Martín condenó a tres años de prisión en suspenso a Adolfo Porcel, un ex subcomisario de la Policía Federal, por fraguar un allanamiento a la casa del nieto recuperado Pedro Sandoval Fontana para encubrir a su apropiador, el ex comandante mayor de la Gendarmería Nacional Víctor Rei. Además, Porcel deberá esperar seis años para ejercer algún cargo público. La condena fue similar a la solicitada por la fiscalía y menor a la requerida por la querella de Abuelas de Plaza de Mayo: cuatro años y medio de prisión y nueve de inhabilitación absoluta. Sin embargo, referentes del organismo y el propio Pedro, quien finalmente conoció su verdadera identidad en 2006, coincidieron en una lectura optimista del asunto. \"Nos importa el mensaje de que no es gratuito fraguar un allanamiento\", evaluó el abogado querellante Alan Iud. Para Sandoval Fontana, \"lo importante es que el juicio marcó un precedente y demostró que los organismos de derechos humanos no nos quedamos de brazos cruzados\".

\"Porcel tenía que haber trabajado para ayudar a Abuelas y a mí a recuperar mi identidad y en lugar de hacer eso prefirió perpetuar mi apropiación\", remarcó Sandoval tras el fallo. El juicio, corto y expeditivo, fue el primero que se le sigue a un miembro de las fuerzas de seguridad por intentar interferir en la búsqueda de hijos de desaparecidos y desa-parecidas robados durante la última dictadura. \"Tenemos que estar muy contentos por la realización de este juicio\", consideró el hijo de Liliana Fontana y Pedro Sandoval, secuestrados en julio de 1977, quien consideró que el proceso es \"un marco de esperanza\" para los organismos de derechos humanos y la búsqueda de los nietos apropiados, cuya verdadera identidad resta restituir. \"Es una señal que los organismos podemos dar: no nos vamos a quedar de brazos cruzados, sepan que estamos y estaremos al pie del cañón para asegurar que nadie continúe perpetuando los delitos que fueron cometidos durante la última dictadura\", advirtió.

Previo a la sentencia, declararon Tamara y Pedro Villar, ex novia y ex suegro de Sandoval Fontana. Ambos fueron partícipes de la ficción que armó Rei desde la cárcel para fraguar el primer allanamiento con el que la Justicia intentó tomar muestras de ADN del joven apropiado por el ex gendarme. En aquella ocasión, mientras estaba detenido en el marco de la investigación por la apropiación, Rei entregó al joven un peine, un cepillo de dientes, una remera y una toalla. \"En 48 horas van a allanarte la casa. Tomá, vos dale esto a la policía\", le ordenó el apropiador a Sandoval Fontana, que entonces se llamaba Alejandro Rei. Esos elementos recibió Porcel en aquel procedimiento, sin la menor resistencia o intención de búsqueda, según declaró en el juicio el propio nieto recuperado.

Pedro Villar no aportó muchos datos e insistió en que poco se acordaba de lo sucedido entonces. Su hija, en cambio, dio precisiones sobre el momento del allanamiento y confirmó que las cosas entregadas a la policía fueron preparadas con anterioridad por el apropiador de Sandoval. También confirmó que en el allanamiento no había testigos y que posteriormente se había llamado a los empleados para firmar el acta sin saber del todo qué estaban firmando. Cuando tuvo oportunidad de decir sus últimas palabras, Porcel cuestionó la investigación, pero no se declaró inocente. \"Más allá de la condena, lo importante es el mensaje que el juicio en su completud deja en cuanto a que no es gratuito fraguar un allanamiento de estas características\", concluyó Iud.

Fuente: Página 12
Autor/a: Ailín Bullentini

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 Alejandro Pedro Sandoval Fontana

Alejandro Pedro Sandoval Fontana

Pedro Sandoval Fontana nació en cautiverio en enero de 1978. Su madre, Liliana Clelia Fontana Deharbe, y su padre, Pedro Fabián Sandoval, fueron secuestrados el 1° de julio de 1977 en su domicilio de Caseros, zona oeste del Gran Buenos Aires, ella embarazada de dos meses y medio. Por testimonios de sobrevivientes, pudo saberse que ambos estuvieron detenidos en el centro clandestino "Club Atlético", ubicado en el barrio porteño de San Telmo.

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