7 de mayo de 2026
Lamentamos que el genocida Eduardo Ruffo, condenado a prisión perpetua por crímenes cometidos en el centro clandestino Automotores Orletti y sentenciado por la apropiación de Carla Rutila Artés y los hermanos Victoria y Julien Grisonas, haya conseguido la libertad condicional.
Abuelas de Plaza de Mayo lamenta que el genocida Eduardo Ruffo, condenado a prisión perpetua por crímenes cometidos en el centro clandestino Automotores Orletti y sentenciado por la apropiación de Carla Rutila Artés y los hermanos Victoria y Julien Grisonas, haya conseguido la libertad condicional, sin el más mínimo arrepentimiento de sus actos y sin aportar información acerca del destino de las personas que secuestró, ocultó, torturó e hizo desaparecer. Tampoco mostró remordimiento sobre la apropiación de Carla, o aportó información sobre el paradero de los nietos y nietas apropiados en el circuito represivo bajo su órbita como: Mariana Zaffaroni Islas, Macarena Gelman y Simón Gatti Mendez, todos restituidos gracias a nuestra lucha y al acompañamiento de la sociedad.
Nuestra nieta Carla falleció en 2017 sin poder criar a sus tres hijos ni ver crecer a sus nietos, producto de un cáncer fulminante que le arrebató la vida tempranamente. Carla restituyó su identidad en 1985 y se fue a vivir con su Abuela Matilde “Sacha” Artes en el exilio. No volvió a la Argentina durante muchos años, porque la aterraba la idea de cruzarse a Ruffo en la calle. En 2010, regresó por primera vez al país para declarar contra su apropiador, en la causa Automotores Orletti, donde permaneció secuestrada junto a su madre desaparecida.
Ruffo fue condenado por primera vez por la apropiación de Carla sólo a diez años de prisión, por eso recuperó pronto su libertad. Pero con la reapertura de los procesos por crímenes de lesa humanidad, volvió a ser detenido. En 2011, lo condenaron a 25 años de prisión por secuestros y tormentos en Orletti. Entonces Carla decidió volver a vivir a la Argentina con su familia. En el año 2014, recibió la pena de catorce años por su rol en el plan sistemático de apropiación de niños. En 2020, el TOF 1 lo condenó a prisión perpetua en el juicio conocido como Orletti V.
Desde 2021, Ruffo venía pidiendo la libertad condicional, pero no había prosperado porque en las entrevistas para determinar si le correspondía el beneficio, seguía justificando sus actos y la apropiación de Carla que también denunció que fue sometida a malos tratos y abusos mientras estuvo con Ruffo. En las entrevistas Ruffo se jactó de que le “salvó la vida” y hasta se quejó de que la víctima declarara en su contra luego de haberla tenido “10 años a su cargo”, al referirse a los años de apropiación.
Fiscalía y querellas, una vez más, habían pedido que no se le concediera este beneficio, por la dignidad de las víctimas y por la memoria de Carla. Pero al haberse cumplido con los dos tercios de su condena, y ya con 5 años gozando del beneficio de prisión domiciliaria, el Tribunal Oral Federal (TOF) 1, a cargo del Juez José Michilini, otorgó la libertad condicional y consideró que por haber cumplido con buena conducta los años de prisión domiciliaria, estaría listo para la “reinserción social”. Resulta difícil creer que una persona que no mostró real arrepentimiento sobre los crímenes de lesa humanidad que cometió, ni aportó información para esclarecer otros en los que la justicia probó haber sido partícipe, se encuentre listo para la reinserción social. Nos quedamos con que fue juzgado y condenado.
Como lo hicimos con Ruffo, seguiremos buscando justicia, por cada uno de los crímenes cometidos por el terrorismo de Estado y reclamando cárcel común, perpetua y efectiva para los criminales de lesa humanidad.
Fuente: Abuelas
Autor/a: Abuelas
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