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Noticias · 25 de abril de 2021

“Transformar el dolor en lucha”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

La Abuela Carlota Ayub, residente en Barcelona, participó de la inauguración de un monumento a los desaparecidos en su ciudad de adopción.

En el Ayuntamiento de Masnou, Barcelona, se presentó una instalación en homenaje a las víctimas de la dictadura argentina. El memorial, un sueño hecho realidad de la Abuela de Plaza de Mayo Carlota Ayub de Quesada, vecina de la localidad desde su exilio en 1977, se encuentra precisamente en la calle República Argentina, en el barrio de Ocata. La propia Carlota, de 96 años y ya vacunada contra el Covid, estuvo presente en el acto de inauguración, del que además participó el alcalde Jaume Oliveras y otras autoridades municipales.

Laura, hija de Carlota que también vive en Barcelona, fue la encargada de decir unas palabras en la ceremonia: “Desde que llegó a este país, el objetivo de mi madre ha sido transformar el dolor en lucha, tras el secuestro y desaparición de mi hermana Graciela. Ella, junto con un grupo de exiliados y toda la familia haciendo de soporte, se constituyeron en la Comisión de Solidaridad con Familiares de Desaparecidos en Argentina, COSOFAM, cuya misión fue organizar actos, simposios y hasta presentaciones en juicios que se hicieron en España, y posteriormente en Argentina, y permitieron condenar a muchos represores. El propósito era visibilizar los desmanes de la dictadura y mantener viva la memoria de nuestros familiares desaparecidos”.

Y agregó: “Es importante citar a todas aquellas mujeres que, saliendo de su lugar de confort, abandonaron sus trabajos para formar asociaciones como Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, que han trabajado durante todo este tiempo, hasta hoy, por la memoria, la verdad y la justicia. Y un recuerdo para mi hermana Graciela y su marido Luis Bearzi”.

Carlota Ayub, a la sazón presidenta de COSOFAM, sigue buscando a un nieto o nieta concebido y nacido durante el cautiverio de Graciela en el centro clandestino “La Cacha”, junto a su compañero Guillermo García Cano quien también está desaparecido. Graciela tenía otros dos hijos de su primer matrimonio con Luis Bearzi, asesinado en una encerrona en plena calle en noviembre de 1976, antes de que la detuvieran a ella en marzo del año siguiente.

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