Prensa

Noticias · 25 de septiembre de 2020

“Tengo un gran orgullo por mi hermana, por Jorge y por los 30 mil desaparecidos”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

En otra audiencia de la megacausa Campo de Mayo, Víctor Grynberg, hermano de Susana, desaparecida embarazada de tres meses, reconstruyó el secuestro y lo que sabe sobre destino de su sobrino o sobrina.

En una nueva audiencia de la megacausa de Mayo Campo de Mayo declaró Ernesto Víctor Grynberg, hermano de Susana Grynberg, secuestrada embarazada de tres meses, el 20 de octubre de 1976. Susana tenía una comunicación telefónica diaria con su madre, pro desde ese día su familia no supo más de ella. Un llamado de su compañero “El Misio”, confirmó que la habían desaparecido.

“Mi hermana era militante de Montoneros, desapareció cuando salía para ir a trabajar a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CONEA)”, describe Víctor. Susana era física nuclear. “Tiene el triste privilegio de ser una de las tres físicas desaparecidas recibida en el Balseiro”, agrega. Víctor relata que Susana, “la Gorda” o “Nita”, como le decían en la familia, estaba en pareja con un compañero militante montonero, Jorge Fraga, a quien le decían “El Misio”, porque era oriundo de Misiones. La familia supo de la identidad de Jorge recién hace cuatro años, gracias a investigaciones de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) que a través de un reconocimiento de fotos de militantes de Zona Norte, lograron identificarlo.

Víctor describe que todo lo fueron sabiendo y reconstruyendo tiempo después y muy de a poco. Sobre el paso de Susana por Campo de Mayo, se los contó Juan Bratina, un compañero del Balseiro y también de militancia, que los contactó y les confirmó que había sido vista allí. Según Víctor, Susana sabía que la estaban buscando, porque días antes de su desaparición, el Ejército hizo un operativo cerca de Camargo y Aráoz, su antigua casa, y pidieron por ella por altoparlante. “Nos enteramos porque al lado de esa vivienda vivía una tía de mi mamá que escuchó y vio todo, y nos avisó”.

Fue la misma tía la primera que supo del nacimiento de la hija o hijo de Susana. En la fecha probable de parto, un llamado anónimo avisó al domicilio lindero su casa, avisando que “había nacido la hija de mi hermana”, rememora Víctor emocionado. Les dejaron una dirección a donde irla a buscar. “Pero tardamos como diez días en llegar, entre que la vecina avisó a mi tía, mi tía a mi mamá y logramos acercarnos”. La información era imprecisa, igual que la información que ellos tenían de Susana: “Encima no sabíamos que por entonces mi hermana militaba en Zona Oeste, así que siempre pensamos que se trataba de la ciudad de Buenos Aires. Fuimos a la calle Mitre, pero la altura no correspondía. Preguntamos por el barrio si alguien había visto a una mujer de sus características con un bebé, pero nadie sabía nada”. Tiempo más tarde, Víctor y su familia supieron que Susana, Jorge y un compañero Juan Bratina, vivían en Ituzaingó. “Un conocido de la infancia la vio entrar en una casa en Ituzaingó, y luego supimos que esa dirección en la que vivía con Jorge, también había sido tiroteada”.

Víctor agrega que Abuelas de Plaza de Mayo tiene el testimonio de un detenido, que asegura haber visto a su hermana en Campo de Mayo. “Nosotros depositamos toda la confianza en el esfuerzo que realizan las Abuelas, así que seguimos esperando alguna novedad”, asegura sobre la búsqueda de su sobrina. Y concluye: “Mi agradecimiento a los organismos de derechos humanos que siguen batallando por que haya justicia y para que esto no vuelva a pasar. Hoy puedo decir que tengo un gran orgullo por mi hermana, por Jorge y por los 30 mil compañeros desaparecidos”.

Seguir Leyendo