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Noticias · 30 de junio de 2020

“Robaron todo, hasta los recuerdos, no dejaron nada”

  • Fuente: ANCCOM
  • Autor: Agustina Verdi

Continúa el juicio en el que se investigan los secuestros y desapariciones de 323 víctimas que pasaron por Campo de Mayo. Son 22 represores imputados, 13 sin condena previa. Hubo testimonios en el tramo conocido como “Ferroviarios” donde Abuelas es querellante.

La megacausa por los crímenes de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo continuó, de manera virtual, con el tramo “Ferroviarios”. Jorge Catnich prestó testimonio por la desaparición de su hermano Juan Carlos y de su cuñada, Leonor Landaburu, embarazada. A su turno, declaró Nora Beatriz Montarcé, quien relató el secuestro de su padre, Enrique Pastor Montarcé, y su madre, Iris Beatriz Pereyra.

Estos testigos se sumaron a los otros familiares que ya declararon por los obreros desaparecidos de Ferrocarriles Argentinos, como Lorena y Flavia Battistiol, quienes contaron el secuestro de sus padres y la búsqueda de su hermano o hermana nacido en cautiverio.

El 31 de agosto de 1977, Juan Carlos Catnich y Enrique Montarcé fueron detenidos en los galpones ferroviarios de José León Suárez, donde trabajaban. A las pocas horas, se llevaron de su domicilio a Iris Pereyra, esposa de Enrique, y a Leonor Landaburu, compañera de Juan Carlos, quien estaba de reposo por su embarazo de ocho meses.

Palabra de hermano

El primero en enterarse de la desaparición de Juan Carlos Catnich fue su padre a través de un colega ferroviario, en San Juan, donde vivía en ese momento. De la desaparición de su cuñada se enteraron por la hermana de Leonor, María Esther Landaburu. Vivían juntas en un departamento en el barrio porteño de Flores. “Suponen que entraron con las llaves de Juan Carlos, porque la cerradura no estaba forzada y las llaves de Leonor adentro”, contó Jorge.

Luego, él y su padre viajaron a Buenos Aires para averiguar sobre el destino de Juan Carlos y su esposa. Se encontraron con el hermano mayor de Leonor, Roberto Landaburu y presentaron habeas corpus y denuncias.

El padre de Juan Carlos se acercó a José León Suárez. “No lo acompañé porque ser joven y estar averiguando este tipo de cosas también era sospechoso”, explicó Jorge. Compañeros de trabajo de Juan Carlos le contaron que el 31 de agosto, cerca de las 11, llegaron dos hombres de civil diciendo que eran policía de tráfico, que los acompañen porque los necesitaban para declarar por un conflicto en Retiro y que en dos horas estarían de vuelta. Nunca volvieron.

Tiempo después, Jorge regresó a Buenos Aires. “La persona que había avisado a mi padre en San Juan sobre la desaparición de mi hermano me pasó el contacto de un tal Zamora, compañero de militancia que después supe que era dirigente de la Fraternidad. Habían compartido una reunión días antes y cuando se enteró lo acontecido se escondió en el Tigre, fui a visitarlo a ver si tenía más información, pero no sabía nada”.

En otro viaje, Jorge pidió ayuda a un oficial de la Policía Federal, Felipe Jalil, casado con una prima de su madre: “Nos pasó a buscar un chofer y nos llevó a un edificio de la fuerza para averiguar por mi hermano. Me recomendó que dejara de insistir, que lo mejor que podía hacer era volver a San Juan”.

Más adelante, gracias a la recomposición de relatos e información brindada por testigos, familiares y organismos de derechos humanos, llegaron a la conclusión que permanecieron en Campo de Mayo. “Ese día se habían llevado de su casa a (Egidio) Battistiol y a su familia, era una avanzada contra un grupo de ferroviarios militantes y sus familias. Luego soltaron a Ema y Sandra Battistiol bajo amenaza de muerte y mucho después ellas declaran haber visto a una mujer vestida tal cual estaba mi cuñada”.

La declaración de Jorge Catnich –quien celebró la adaptación del juicio al formato virtual– terminó con un pedido de justicia y que los culpables cumplan condena en cárcel común.

Palabra de hija

Junto con Juan Carlos Catnich, detuvieron a Enrique Montarcé. Por la tarde secuestraron a su compañera, Iris Pereyra, que luego de darle un beso en la frente, despidió a su hija de dos meses, Nora Beatriz, para siempre.

La información provista por su abuela materna, Beatriz Vivero, quien la cuidó y crió desde entonces, le permitió conocer lo ocurrido ese día. Con la autorización del tribunal para tener una foto de sus padres y la compañía física de una persona, la hija de Enrique e Iris declaró en el juicio.

Beatriz Vivero y Roberto Alside Pereyra, sus abuelos, vivían en San Cristóbal, provincia de Santa Fe. Allí recibieron un telegrama desde Buenos Aires que decía “Mamá, volvé pronto”. Viajaron y cuando llegaron a la casa de Iris, la encontraron deshabitada. Los dueños del terreno –que vivían al fondo– tenían en brazos a su nieta. “Ellos le contaron a mi abuela lo que había pasado: varios autos blancos cortaron la calle Pasteur de la localidad de Pacheco, ingresaron al domicilio y robaron todo, hasta mi DNI, hasta los recuerdos, no dejaron nada”.

A partir de allí, la abuela de Nora inició la búsqueda de su hija y de su yerno. “De puño y letra inició un habeas corpus. Me decía que gracias a mí seguía adelante, que yo era el motor para levantarse y continuar”. Nora describió la valentía de su abuela y la de Madres y Abuelas. Fueron ellas quienes lograron que se publicara en el diario la lista de desaparecidos donde figuraban sus padres y muchos más.

Tiempo más tarde, se supo que Enrique e Iris y el grupo de ferroviarios pasaron por “El Campito”, uno de los centros de reclusión en Campo de Mayo. Lorena y Flavia Battistiol acercaron esta información a Nora, quien cerró su declaración con una carta que condensa años de dolor, de búsqueda y militancia. Agradeció a Abuelas de Plaza de Mayo, a las hermanas Battistiol y a otros sobrevivientes. Agradeció a su abuela Beatriz, quien murió sin saber nada de su hija. “Seguimos soñando con un mundo más justo, más solidario, donde no haya tanta desigualdad. Ese era el sueño de mis padres, ese era el sueño de una generación y el mío también, por eso tenemos el legado de continuar lo que ellos comenzaron”, dijo. 

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