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Noticias · 17 de septiembre de 2022

“Por cada nieta y nieto que buscamos, hay muchas personas que callan”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

En la víspera de la Noche de los Lápices, en el auditorio de la Casa por la Identidad de Abuelas, proyectamos la película La mirada invisible, de Diego Lerman.

  • Autor: Paula Sansone Fuente: Abuelas Fecha: 15.09.2022

En la segunda jornada del ciclo “Cine por la Identidad. Abuelas 45 años”, que organizamos junto con el INCAA, se exhibió el filme La mirada invisible, del director Diego Lerman (Tan de repente, Una especie de familia), y tras la proyección se armó charla-debate con el protagonista, Osmar Núñez, alumnas secundarias y el nieto restituido Manuel Gonçalves.

“La película muestra un clima, a las nuevas generaciones, de que la dictadura no estaba solo en algunos lugares, sino en todos. Y en ese todos lados iba encontrando diferentes actores que eran funcionales a ese clima, a esa necesidad de ir marcando qué estaba bien y qué mal, coartando libertades y adoctrinando. En algunos casos con mucho éxito, metiendo enorme miedo a la sociedad en su conjunto”, reflexionó Manuel al término de la película.

Situada en 1982, aún en dictadura, La mirada invisible narra con sutileza el clima de opresión y delación de la época. Marita (interpretada por Julieta Zylberberg) trabaja como preceptora en el Colegio Nacional de Buenos Aires (CNBA). Un día, persiguiendo un vago olor a tabaco, se esconde en los baños de los varones para sorprenderlos fumando y llevarlos ante el sombrío jefe de preceptores, Carlos Biasutti (Osmar Núñez). Poco a poco, este rol se convierte para Marita en un hábito oscuro y excitante. Nada pasa inadvertido a su perversa mirada de carcelera.

Basada en la novela de Martín Kohan, Ciencias morales, la película se estrenó en 2010 y fue premiada en múltiples festivales. “Eso que en la película se ve a través del personaje de Osmar (Núñez) está –agregó Manuel–. Esos personajes todavía callan y añoran aquellas cosas terribles que sufrió este país. Por cada nieta y nieto que buscamos, que son unos 300, hay muchas personas que callan. Hay vecinos que vieron que un bebé llegó de la nada a la casa, hay quienes se convirtieron en tíos, padrinos, generaciones siguientes en esa familia que siguen calladas por ese mandato de ‘no digas esto, es el hijo de tu tío y punto’... Hay gente alrededor de estos nietos y nietas que les siguen mintiendo todos los días”.

A su turno, el propio Osmar Núñez consideró que “la película ha sido una bisagra” por su interés en el tema y la complejidad del personaje. “Son muchas cosas buenas que me han pasado con esta película pero hace mucho que no la veía y salta a la vista que el personaje de Biasutto sigue estando. Y este es el gran dilema. Pero no solo los Biasuttos que están a la vista, que ya los reconocemos dentro de la democracia. Lo triste de esta película es el final tremendo con el público vitoreando a un insano como Galtieri, que dice 'vengan que les presentaremos batalla'”. Y añadió: “Este es el tema de la película, Biasutto es lo que está a la vista, pero ¿qué somos nosotros? ¿Qué hacemos para que esta sociedad sea un poco mejor? No acompañar al fascismo, fundamentalmente. Y hoy hay muchos Biasuttos. Ese es el peligro para la democracia. Tenemos que estar muy atentos”.

Manuel Gonçalves explicó que uno de los desafíos actuales de Abuelas es seguir buscando a pesar del paso del tiempo y convocar a nuevas generaciones a que tomen como propia la lucha. Acto seguido, presentó a Malena Arouch, ex alumna del CNBA, y a Ana Barrientos Veiga, estudiante de 4° año e integrante del Centro de Estudiantes del CNBA.

Arouch afirmó que “mucho de la película es algo que lamentablemente sigue pasando en el Colegio Nacional, algunos se comen el personaje de la autoridad y hacen uso y abuso de poder”, algo que desde el Centro de Estudiantes intentan modificar. “Una forma de mantener la memoria activa, justamente, es empezar a reclamar y a discutir estas cuestiones que vemos hoy”, remarcó.

Barrientos Veiga coincidió: “Mucho de lo que pasa en el curso de ingreso tiene que ver con estas prácticas. Quizá en cuarto año no es tan necesario que te levantes cuando entra el profesor, pero en primer año hay algunos que si no están todos de pie no entran al aula. Hay mucho de la supuesta solemnidad, de ser ‘el colegio de la patria’. Sobre todo en el ingreso, que todavía no se puede ir en pantalón corto o camiseta de fútbol. Desde el Centro ponemos en cuestión todo esto”, destacó.

Tras las preguntas del público, Manuel mencionó que el auditorio en el que se realiza este ciclo de cine –entre tantas otras actividades– tenía un piso marrón oscuro, pupitres de madera y un pizarrón, puesto que allí funcionaba la escuela naval, y que poco a poco se fue convirtiendo en el espacio actual. “Fue posible porque una serie de políticas públicas permitieron que eso suceda. Parte del apoyo fue del INCAA, estas butacas son las del viejo cine Gaumont. Y así pudimos convertir en este lugar, que ya no es el mismo en el que los milicos formaban a muchos de los que luego salían a las calles. Acá estamos y es un gran triunfo”, dijo.

Para cerrar, antes de cantarle el feliz cumpleaños a Osmar Núñez (precisamente el 15 de septiembre), Manuel agradeció a todos, en particular a la juventud presente. “Es muy importante compartir estos encuentros, que ustedes lo cuenten y vuelvan. Y que se lleven un poco de la historia de las Abuelas, que vuelvan a refrescar que aún seguimos luchando con los daños que nos dejó la dictadura, que no son solo los 30 mil, son las consecuencias de esas desapariciones, la apropiación de bebés, las consecuencias sociales, políticas y económicas que todavía padecemos. Es un daño muy grande. Y con respecto a la identidad es un daño tan vigente que hoy los nietos y nietas que buscamos algunos son mamás o papás, a niños y niñas que están naciendo hoy o en estos años que tan lejanos parecen a esta dictadura, los sigue dañando porque se va transfiriendo de generación en generación esa identidad falsa, esa mentira. Hemos conquistado tanto que nos queda sostenerlo para no retroceder en nada”, concluyó.

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