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Noticias · 14 de septiembre de 2006

Otro nieto recuperó su identidad, ya son 84

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

Los militares que participaron del robo y apropiación del hijo de Liliana Clelia Fontana y Pedro Fabián Sandoval nunca imaginaron que ese niño nacido en el cautiverio de su madre, 28 años después, iba a decidir conocer a su verdadera familia.

 

El bebé fue apropiado en enero de 1978 luego de que su madre diera a luz en un campo clandestino de detención. Liliana y Pedro fueron secuestrados por las fuerzas conjuntas el 1? de julio de 1977 mientras compartían una cena familiar en su casa de Caseros, provincia de Buenos Aires. Según cuentan los familiares, se escucharon fuertes golpes en la puerta de acceso a la vivienda y en cuestión de segundos cuatro individuos de civil con armas cortas y largas se llevaron a Pedro y Liliana.

Ella estaba embarazada de dos meses y medio.

Por testimonios de sobrevivientes del centro clandestino de detención "Club Atlético", se pudo saber que los jóvenes permanecieron detenidos allí y que Liliana fue trasladada para dar a luz. Desde ese momento no se supo nunca más nada de ellos.

El tiempo -sumados a la impunidad y la falta de justicia- fue dando a entender qué había ocurrido con las personas desaparecidas; pero también se descubrió que a las jóvenes embarazadas las mantenían con vida hasta el momento de parir y que sus niños eran entregados -en la mayoría de los casos- a familias vinculadas al terrorismo de Estado. Es así que, desde entonces, las familias Fontana y Sandoval buscaron al hijo de Liliana y Pedro incansablemente.

Existe una sola manera de determinar la identidad de un joven presunto hijo de desaparecidos y es realizándole un examen genético que compare su ADN con el de todos los familiares que buscan a los niños y niñas apropiados por el terrorismo de Estado, durante la última dictadura.

Alejandro se negaba a hacerse la extracción de sangre para posibilitar el examen de ADN. Es por esta razón que la justicia ordenó recoger objetos personales de su domicilio, a fin de extraer muestras de ADN para realizar la pericia.

Fue así que el 14 de julio de 2006 - luego de recibir el informe de Banco Nacional de Datos Genéticos- la jueza federal de Capital Federal, María Romilda Servini de Cubría informó a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad que estaban los resultados.

El 7 de agosto, integrantes de la CONADI y del Juzgado se reunieron con el joven para comunicarle que incluía en un 99, 99 % en la familia Sandoval Fontana. Es decir, que sus padres son Liliana y Pedro y que sus abuelos, tíos y primos lo buscan desde el momento en que hicieron desaparecer a sus padres. Gracias a la alternativa de extracción de ADN de muestras no hemáticas que contempla ahora la justicia, Alejandro pudo saber cuál es su origen y conocer a toda su familia.

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