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Noticias · 21 de diciembre de 2019

“Me dijeron que había una lista de espera para anotarnos como hijos propios”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

Carlos Goya Martínez Aranda declaró en el juicio Contraofensiva Montonera sobre la desaparición de su padre, Francisco Goya. El nieto narró, además, la historia de su restitución.

En abril de este año, comenzó el juicio denominado “Contraofensiva Montonera”, por crímenes de lesa humanidad cometidos contra un centenar de víctimas en 1979 y 1980. En estos meses, decenas de sobrevivientes, familiares, militantes e investigadores, entre otros, aportaron su declaración ante el Tribunal Oral Federal Número 4 de San Martín. Fueron testimonios cargados de datos, de información histórica, social y política, y también de emoción, que permite dar cuenta del compromiso, la militancia y de las expectativas políticas que las víctimas de la Contraofensiva tenían en su lucha por derrocar al gobierno de facto.

Uno de los casos que se juzga en este proceso es el de Francisco Goya, padre del nieto restituido Carlos Goya Martínez Aranda. Carlos declaró en este juicio y durante la audiencia contó su historia familiar y narró cómo fue su proceso de restitución de identidad.

Francisco Goya era militante de Montoneros, en Chaco, con vinculaciones con las Ligas Agrarias. Con una compañera anterior, ya había tenido dos hijos -Juan Manuel y Emilio-. En México, durante su exilio, conoció a Lourdes Martínez Aranda. El 31 de julio de 1979, en España, nació el hijo de la pareja, a quien llamaron Jorge Guillermo, en homenaje a dos compañeros de militancia: Jorge Pared y Guillermo Amarilla.

Entre abril y julio de 1980, la pareja y el niño intentaron regresar al país, en el marco de la Contraofensiva Montonera, pero cayeron en Punta de Vacas, en Mendoza, paso fronterizo con Chile. Los trasladaron a la planta transmisora de Radio Nacional provincial y no se supo nada más de ellos.

El niño fue apropiado, bajo el nombre de Carlos Alberto, por Luis Alberto Tejada, Suboficial Mayor (r) del Ejército Nacional Argentino que se desempeñó en el Destacamento de Inteligencia Número 144 de Mendoza, y su mujer, Raquel Josefina Quinteros. Ambos fueron condenados, años más tarde, por su apropiación.

“Me dijeron que había una lista de espera para anotarnos como hijos propios”, contó Carlos sobre lo que pudo reconstruir, durante la audiencia de Contraofensiva, y añadió: “A mí me bautizan en España, con el capellán de Montoneros, que también está desaparecido, el cura Jorge Adur. Y luego, en Mendoza, mis apropiadores me vuelven a bautizar, pero con el capellán del Ejército”. La foto del sacerdote Adur -también uno de los casos del juicio- acompañó la declaración de Carlos.

El proceso de encuentro de Carlos no fue sencillo. Las Abuelas, su familia, y su hermano Emilio en particular, los buscó infructuosamente hasta que la investigación recobró fuerza luego de una denuncia realizada ante el EAAF que permitió ubicar al joven. A partir de la intervención de la justicia, el 28 de julio de 2008, el Banco Nacional de Datos Genéticos logró establecer que Carlos era el hijo de Lourdes y Francisco.

"Cuando me dieron los resultados tenía vergüenza de ser hijo de montoneros”, recordó Carlos en la audiencia y continuó: “Me había criado en la vereda de enfrente. Venía de la escuela de que los derechos humanos eran un curro, pero en 2014 quise conocer a mi abuelita y no tenía plata. Entonces escribí a Abuelas y ellas me ayudaron. Cuando eso pasó fui a agradecerles, y no les puedo contar la alegría con la que me recibieron”.

Con el tiempo, Carlos quiso saber más sobre su historia, tanto por él como por sus hijos. Se acercó a su familia biológica y a la institución. El testimonio en el juicio es una muestra de su proceso y de la necesidad de conocer la verdad y exigir justicia para sus padres –aún desaparecidos- y sus compañeros.

En esa audiencia, declaró también Juan Manuel Goya. Luego de relatar las torturas a las que fue sometido su padre, a las que calificó de “acto cobarde”, en línea con el relato de su hermano se refirió a los imputados: “Les pido como hombre que sean capaces de entregar la información”.

La Contraofensiva

Entre 1979 y 1980, Montoneros llevó a cabo la llamada Contraofensiva, que consistió en el reagrupamiento de militantes exiliados en diferentes países, que regresaron a la Argentina a encabezar una campaña para resistir a la dictadura cívico-militar y generar apoyo social para que el terrorismo de Estado llegara a su fin. La dictadura desató una feroz represión contra los militantes, en un plan sistemático que incluyó secuestros, tormentos, homicidios y desapariciones en diferentes partes del país y, también en Brasil, Perú, Bolivia y España. Su base operativa fue la guarnición militar de Campo de Mayo y sus alrededores.

Los imputados por estos crímenes contra un centenar de persona son los ex integrantes del Servicio de Inteligencia del Ejército Eduardo Eleuterio Ascheri, Jorge Eligio Bano, Jorge Norberto Apa, Marcelo Cinto Courtaux, Roberto Dambrosi, Carlos Blas Casuccio, Alberto Daniel Sotomayor y Luis Ángel Firpo. Raúl Guillermo Pascual Muñoz falleció en diciembre último.

En este juicio, Abuelas es querellante por los casos de Sara Zermoglio y Horacio Mendizábal (padres de nuestro nieto Diego Mendizábal Zermoglio), y por Guillermo Amarilla y Marcela Molfino (padres del nieto Guillermo Amarilla Molfino), Rubén Amarilla y Noemí Gianetti de Molfino (tío y Abuela de Guillermo Amarilla Molfino, respectivamente).

En 2020 las audiencias, que son públicas, se retomarán, con la esperanza de alcanzar Justicia por las víctimas y sus familiares.

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