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Noticias · 01 de julio de 2020

Los falsos profetas de la libertad buscan socavar la democracia

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

Desde Abuelas repudiamos el espionaje contra organizaciones sociales, periodistas y referentes de todos los signos políticos llevado a cabo por la AFI mientras Mauricio Macri fue presidente.

En su momento, cuando trascendió la estructura ilegal que había montado como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para hacer inteligencia –incluso contra familiares de víctimas de la AMIA–, también lo repudiamos. No nos sorprende. El ajuste y el neoliberalismo siempre van de la mano de la extorsión, la represión y la impunidad. Esperamos que el poder judicial investigue a fondo estas prácticas delictivas y mafiosas y castigue a sus autores como corresponde, para que nunca más se repitan.

A medida que se van revelando estas operaciones y otras de diversa índole –fraudes, aprietes, negociados, persecución, vaciamiento, fuga–, es posible ir dimensionando la tragedia que significó para la Argentina la gestión de Cambiemos y que hoy, lamentablemente, condiciona el margen de acción de la sociedad y de la actual administración ante la crisis global provocada por la pandemia de covid-19, la peor de los últimos 100 años. Sin responsabilidades institucionales, los ex funcionarios macristas azuzan, desde sus medios afines (que son amplia mayoría), el pánico de la población, a contramano de la sensatez, la empatía y las políticas de cuidado que promueve el Gobierno nacional.

Como jefe de Gobierno porteño mandó a apalear gente en situación de calle y a gasear médicos y pacientes del Hospital Borda, entre otras muchas inmoralidades. Como Presidente de la Nación reprimió a jubilados, niños y trabajadores, avaló el gatillo fácil y la violencia de las fuerzas de seguridad, encarceló opositores, avasalló las instituciones, y endeudó al país por generaciones. El pueblo argentino, que actualmente está pagando con su esfuerzo y su salud las consecuencias del desastre macrista, merece saber la verdad sobre los crímenes cometidos desde el Ejecutivo durante su mandato.

Recientemente, Macri firmó una carta junto a 500 “líderes internacionales” –de la derecha– en la que se denuncia que la democracia se encuentra amenazada. El texto, que se suma a otros igual de inoportunos, busca echar fuego al incendio provocado por la crisis global del coronavirus. Causa pavor, de tanto cinismo, la actitud del ex presidente. En nuestro país, la democracia estuvo en riesgo –y lo sigue estando– a causa del escaso compromiso democrático de sectores como el suyo. La agitación del odio y del caos ha sido el germen de gobiernos neofascistas como los de Trump o Bolsonaro. Y del de Macri también. Nuestra sociedad le dijo basta en las urnas. Ahora pedimos memoria y justicia. 

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