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Noticias · 09 de julio de 2019

“Eligieron el nombre de uno de los 30 mil y me enorgullece que sea mi papá”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

El nieto Manuel Gonçalves y su hermano Gastón participaron del emotivo bautismo de la Escuela Secundaria N° 10 de Escobar que ahora lleva el nombre del padre de ambos.

“Estoy muy emocionado de estar acá –expresó el nieto restituido Manuel Gonçalves durante el acto de imposición de nombre en la escuela–. Escobar es un lugar que para nosotros es parte de nuestra historia, de lo más duro y doloroso, pero de las cosas más maravillosas, de conocer a los amigos de mi papá, mi mamá y la gente que había estado en ese barrio donde ellos alfabetizaban y hacían este trabajo político y social. Cuando se encontraron los restos de mi papá, el intendente era Luis Patti, quien hoy está condenado a cadena perpetua por ser uno de los asesinos. Imagínense que andar por acá no era fácil. Por suerte ese momento pasó y yo pude encontrar acá un montón de significancia de por qué mi mamá y mi papá habían decidido venirse, salir de su zona de confort, de vivir en Capital Federal sin ninguna necesidad, a venir a militar acá, a encontrarse, buscar a otros compañeros, y armar grupo maravilloso de gente que se comprometió con una realidad muy dura. Eso es importante. Eligieron el nombre de uno de los 30 mil y me enorgullece enormemente que sea mi papá, pero no deja de ser una representación de todos ellos, de una juventud maravillosa. Es una alegría muy grande para nosotros como familia”.

A su turno, Gastón, hermano mayor de Manuel, afirmó: “No puedo encontrar un mejor homenaje para el nombre de nuestro papá que el hecho de que esté en una escuela. Nuestro viejo venía de una familia de buen pasar, fue a un colegio católico y sin embargo estaba acá ayudando. Veo que las mismas cosas que hacían hace 40 años las siguen haciendo y es muy loco. Las banderas que levantamos son casi las mismas que existieron en toda la historia de la humanidad. Todos tenemos que tener los mismos derechos de trabajo, salud y un hogar digno. Somos humanos todos”.

El papá de ambos, Gaston Roberto José Gonçalves, militaba en Montoneros y fue secuestrado en Garín el 24 de marzo de 1976, el mismo día del golpe de Estado; cuatro días después, fue visto con signos de tortura en un camión celular estacionado en la puerta de la comisaría de Escobar. El 2 de abril su cuerpo incinerado apareció en la costa del río Luján. Veinte años después sus restos fueron encontrados en una fosa común del cementerio de Escobar, muy cerca de la Escuela de Educación Secundaria N° 10. La desaparición, tortura y asesinato de Gonçalves terminó con la condena a perpetua de Luis Abelardo Patti, en 2011, y ese año la Escuela 10 llevó su historia al encuentro de Jóvenes y Memoria.

“Nosotros veníamos trabajando en el programa desde 2008 con gran compromiso de los chicos y chicas. Era una época difícil, Patti todavía tenía mucha presencia en la ciudad, pero comenzamos a hablar con las familias, con docentes, y muchos relatos salían por primera vez. Todo estaba ahí, sólo había que poner la mirada en esos relatos”, recordó la profesora Irma Juárez entrevistada por la Agencia Andar. Y subrayó: “Las escuelas de Escobar fueron aportando a la memoria colectiva cuando no era una política de Estado”.

En 2015, cuatro años después de la condena a Patti, las autoridades educativas lanzaron la propuesta para ponerle nombre a la escuela. La idea de Gastón Gonçalves se impuso casi naturalmente. “Nos pareció que no había nada mejor que esa historia, que surgió de los proyectos de jóvenes”. Se realizaron dos elecciones y el nombre de Gastón Gonçalves fue el más votado. El bautismo definitivo tardó cuatro años más pero al fin se concretó.

Durante la ceremonia que se llevó a cabo en la escuela, situada en Las Heras 4150 de Escobar, estuvieron presentes los y las jóvenes que venían participando del proyecto desde 2015, además de toda la comunidad educativa. “Cuando preguntaban por nuestra escuela la nombraban de diferentes formas: la 10, la de la torre, la que está cerca del barrio El Mirador. Desde hoy comenzamos a consolidar nuestra identidad, que se viene gestando hace 12 años. Somos una escuela que año a año participamos del proyecto Jóvenes y Memoria y nos comprometemos a sostener y promover estos valores entre las nuevas generaciones”, enfatizó la directora Susana Gutiérrez ante alumnos, docentes y funcionarios municipales, incluido el intendente Ariel Sujarchuk, quien remarcó: “Debemos trabajar para que nunca más alguien reivindique a un genocida. Es la noble igualdad que recitamos en nuestro himno nacional y es por lo que tenemos que luchar todos, por una patria justa, libre y soberana”.

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