Prensa

Noticias · 16 de noviembre de 2020

El discurso de odio de la ministra

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

La titular de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña, cargó contra las y los docentes develando el profundo desprecio que siente por ellos y por la enseñanza pública.

Los organismos de derechos humanos repudiamos enérgicamente las declaraciones de la ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña, contra quienes ejercen la docencia en nuestro país.

Mientras como sociedad atravesamos una profunda crisis causada por el macrismo y agravada por la pandemia, hay sectores que no han dejado nunca de trabajar, esforzarse y sostener las tareas para garantizar derechos. Tal es el caso de las y los docentes. Por eso no podemos tolerar declaraciones agraviantes contra quienes a diario se ocupan de educar, pero también de enseñar solidaridad. Son quienes, como Sandra y Rubén, hacen su trabajo e incluso el que a veces no hace el Estado, como preparar algo caliente cuando hace frío o servir el pan porque el hambre no deja aprender. Son quienes salen a luchar con el guardapolvo blanco como bandera y hasta son perseguidos en una gestión de la Ciudad que se ocupó más por reprimirlos que por mejorar su situación.

La Ministra habla de la importancia de enseñar a pensar, mientras estigmatiza a los docentes que trabajan y luchan por mejorar sus condiciones para formarse como actores partícipes de la educación y no como tecnócratas fuera de su historia. Instala la desconfianza sobre la tarea docente en las familias, como si padres y madres debieran cumplir una tarea de vigilancia sobre quienes han estudiado para enseñar, deslegitimando su labor. Incluso insta a la denuncia como en las peores épocas de nuestra historia.

Las palabras de la Ministra lastiman a toda la sociedad y merecen más que unas disculpas. Instamos al jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta a tomar medidas, porque estas declaraciones no constituyen un hecho aislado: son la ideología con la que se piensan las políticas públicas de educación en la ciudad que más recursos concentra y que menos igualitariamente los distribuye.

La raíz del problema, muy por el contrario de lo que manifiesta la Ministra, no está en la formación de los y las docentes, sino en no valorar su enorme tarea. Al cierre de este mensuario, Soledad Acuña no pidió perdón sino, por el contrario, justificó sus propios dichos a través de una carta y los medios concentrados se encargaron de clausurar el debate. Hay que seguir luchando para develar e impedir los discursos de odio como el de Acuña, antes de que sea tarde.

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