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Noticias · 30 de mayo de 2020

“Como tíos, tenemos la obligación de buscar a nuestro sobrino”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

En la reanudación de las audiencias de manera virtual, prestaron testimonio Roberto y María Esther Landaburu, hermanos de Leonor y cuñados de Carlos Catnich, ambos desaparecidos en Campo de Mayo, ella embarazada.

"He sido docente durante 30 años. Esto es muy poco conocido. Si no se educa y se resignifica este genocidio, puede volver a pasar", sostuvo Roberto Landaburu al terminar su testimonio ante el Tribunal Oral Federal I de San Martín, y pidió que Campo de Mayo se convierta definitivamente en un sitio de memoria tal como vienen reclamando sobrevivientes, familiares y organismos de derechos humanos desde hace años.

"Más allá del monto de las penas, es importante que los jóvenes sepan lo que pasó", reflexionó, y destacó el caso alemán y la seriedad con la que allí se castiga el negacionismo del genocidio nazi. "Esto se tiene que hablar en las escuelas para que no se repita nunca más", afirmó.

Roberto relató el secuestro de su cuñado Juan Carlos Catnich en los talleres ferroviarios de José León Suárez, junto con su compañero Enrique Montarcé, y el de Leonor y la familia de Egidio Battistiol y Juana Colayago con sus hijas Lorena y Flavia, después entregadas a su abuela (ver tapa).

"Egidio ejercía tareas de representación gremial y Juan Carlos también", contó Roberto, "de lo que pude reconstruir, se presentó un grupo de cuatro personas diciendo ser de la Policía Ferroviaria y se llevaron a Catnich y Montarcé”.

"Días después del secuestro se comunica conmigo Ema, la hermana de Egidio, y nos encontramos en un bar de Villa Ballester. Ella, que también estuvo detenida allí cinco días con su hija Sandra, me cuenta que fueron llevados a Campo de Mayo y vieron a mi hermana y Juan Carlos". Vieron a Leonor "acostada, manifestaba que se sentía mal, que la iba a ver una médica o paramédica y le daba una pomada con una etiqueta que decía 'Ejército Argentino'", señaló Roberto, "del 31 de agosto al 4 de septiembre la vieron varias veces allí [en El Campito]".

"A mi hermana le decían 'Noni', y a Juan Carlos en el trabajo le decían 'El Sanjuanino'", recordó Roberto y evocó las tempranas declaraciones de Cacho Scarpati sobre Campo de Mayo, la caída de los Ferroviarios incluida, y refirió en su testimonio la pista de donde salían los “vuelos de la muerte”.

"Presentamos hábeas corpus, en Capital Federal y San Martín, ambos con resultados negativos. También ante el Ministerio del Interior. De mi parte hubo una gestión con el obispo Grasselli, que después se supo que actuaba como espía. Ante la CIDH, la Cruz Roja, organismos de derechos humanos", dijo.

Roberto detalló los testimonios que pudo recabar de la maternidad clandestina que funcionaba en el Hospital Militar de Campo de Mayo y de los bebés de las "presas" nacidos allí, puntualmente de uno que podría ser su sobrino a quien iban a llamar Federico si era varón.

Una mujer que estuvo internada por esos días en el hospital a raíz de un accidente en moto vio a un bebé que podría ser su sobrino en brazos de una asistente social. La abogada de Abuelas, Carolina Villella, invitó a Roberto a contar la búsqueda del niño –hoy adulto– quien todavía permanece despojado de su verdadera identidad. "No tenemos ninguna noticia de él", subrayó, “y de Leonor y Juan Carlos tampoco”.

Y cerró su declaración reivindicando la figura del “nombrador”, popularizada por Jaime Dávalos en uno de sus trabajos, y pronunciando uno a uno a los desaparecidos ferroviarios:

“Juan Carlos Catnich, Juana Colayago, Egidio Battistiol, Carlos Osvaldo Moreno, María Aurora Bustos, Leonor Rosario Landaburu, Iris Beatriz Pereira, Georgina del Valle Acevedo del Parra, Oscar Benito Ríos, Rosa en Nusbaum. ¡Presentes!”.

“Darles voz”

La mañana del 31 de agosto de 1977 Juan Carlos Catnich y Enrique Montarcé fueron detenidos por un grupo de agentes que se presentó en el galpón de José León Suárez donde trabajaban.

Más tarde, María Esther Landaburu volvió a su departamento en el barrio de Flores, donde también vivía su hermana Leonor. “Noni”, como la llamaban quienes la conocían, era empleada en una escuela de educación de especial y en la Universidad Kennedy. Mientras Esther subía las escaleras, le llamó la atención “un fuerte olor a humo de cigarrillo” y restos de colillas en el piso. Cuando quiso abrir la puerta, para su sorpresa, estaba cerrada con llave, lo que no era habitual. Al abrir, se encontró con una imagen que conserva en la memoria: todas las cosas habían sido revueltas y Noni no estaba.

Al principio, pensó que se había descompuesto o que había tenido una situación complicada con su embarazo. Inmediatamente se comunicó por teléfono con una amiga y comenzó a movilizarse para saber dónde estaba. También llamó a José León Suárez y descubrió que se habían llevado a Juan Carlos y a Enrique. “Así que cuando le conté a mi hermano todo esto, enseguida afirmó que los habían secuestrado”, recordó María Esther en la audiencia.

Durante la tarde previa a su desaparición, Leonor había estado trabajando con una compañera que luego pudo atestiguar qué ropa llevaba puesta: un gamulán, pantalones y botas negras, la misma vestimenta con la que la había visto Ema Battistiol.

Acerca de su sobrino o sobrina nacido en cautiverio, Esther remarcó: "Hace casi 43 años que lo estamos buscando". Y acto seguido destacó su vínculo con Lorena Battistiol y toda la información que han podido recabar sobre el funcionamiento del centro de detención, tortura y exterminio de Campo de Mayo, en particular de El Campito.

"[La desaparición] fue un hecho cruel y dolorosísimo. Mis padres ya no están, los de Juan Carlos tampoco. Como somos testigos de esa historia tenemos la obligación como tíos de buscar a nuestro sobrino y buscar justicia por el secuestro de mi hermana y mi cuñado", afirmó.

"Reclamo de justicia a los imputados y procesados en esta causa, ejecutores de un plan sistemático de represión ilegal", leyó Esther, "estoy aquí porque tenemos memoria, nuestros desaparecidos están presentes en todos los lugares por donde pasaron, y estoy aquí para darles voz".

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