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Noticias · 25 de octubre de 2020

Al infinito y más allá

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

En el programa especial de la TV Pública, nietas y nietos restituidos, junto a hermanas y hermanos que siguen buscando a sus seres queridos, dedicaron un texto colectivo a las Abuelas, “nuestras superheroínas de carne y hueso”.

Hoy es un día muy especial porque cumplen años nuestras superheroínas preferidas. Las chicas que han colgado el delantal de amas de casa para transformarse en protagonistas de la historia no sólo de nuestro país sino del mundo, porque con su caminar incansable patearon el tablero y le dijeron no a la impunidad, no a la injusticia, no al silencio.

Hay un punto exacto en donde comienza parte de esta historia. Un punto en donde convergieron el tiempo y el espacio. Aquel momento sucedió hace 43 años: un 22 de octubre de 1977. El epicentro: la Plaza de Mayo, espacio donde se forjaron tantas luchas, tan grandes como esta.

El poder de nuestras superheroínas de carne y hueso no fue dado por un acontecimiento ni por el azar. Les brotó del más hondo dolor, aquel dolor que sabemos que no tiene nombre y que es el hecho de que les arrebataron a sus hijas e hijos y a sus nietas y nietos.

Aquel 22 de octubre de 1977, 12 mujeres se reconocieron unas a otras y se tomaron de las manos. Con el tiempo fueron muchas más y no pararon hasta hoy, comprendiendo que ese dolor tan agudo sólo cedía ante la búsqueda colectiva. Habían entendido que el poder radicaba en el hacer con otras y con otros. Transformaron ese dolor en lucha colectiva.

Al más horroroso genocidio que reconfiguró el entramado social, destruyó el lazo social, persiguió y disciplinó a la clase trabajadora, arremetió contra las juventudes y fue capaz de desaparecer a 30 mil personas para implantar un modelo neoliberal dirigido a enriquecer a unos pocos y empobrecer a las grandes mayorías, ustedes, nuestras Abuelas, opusieron organización, tozudez, creatividad, inteligencia, todo eso, sí, pero con un toque de abuela.

¿Cuántos kilómetros caminaron por el mundo queridas Abuelas, hasta que fueron escuchadas? Hasta que lograron exponer ante la ONU y proclamaron al mundo que no sólo era necesario reclamar por la aparición de las mujeres y hombres desaparecidos, sino que había que localizar a las y los nietos, los desaparecidos con vida.

¿Cuántos kilómetros han andado queridas Abuelas en estos 43 años? ¿Cuántas vueltas al mundo dieron para buscarnos? En un clima de mayor hostilidad que el actual, recorrieron nada más ni nada menos que 14 países, pidiendo a la comunidad científica internacional que hallara la respuesta para encontrarnos. Al año, la tenían y se llamaba Índice de Abuelidad. Era el antecedente del análisis de ADN. También lograron que el Estado Argentino creara el Banco Nacional de Datos Genéticos, para preservar la información genética de las familias que necesitan encontrarse y la CONADI, la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad.

Las Abuelas entendieron que lo más justo y sanador era que las y los nietos apropiados pudieran regresar con sus familias biológicas y que el mundo entero comprendiera que la identidad es un derecho universal. Así es que ustedes grosas Abuelas, impulsaron los artículos de 7,8 y 11 de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, Niñas y Adolescentes que contemplan el derecho a la identidad para todas y todos los niños del mundo.

En este saludo y agradecimiento infinito, queridas Abuelas, queremos decirles que han tejido entre ustedes y nosotros una trama indestructible que nos une. Nosotras y nosotros, sus nietos, hoy estamos acá gracias a su búsqueda incesante. Existimos porque existen las Abuelas. Una unidad, un círculo de amor: Abuelas-Nietes.

Hoy pese a la crisis sanitaria mundial causada por la pandemia, que exige que nos quedemos en casa, queremos decirles que acá estamos, que las abrazamos a la distancia, que las queremos mucho, que las admiramos. Pero, sobre todo, que no vamos a bajar los brazos hasta que no encontremos al último de nuestros hermanos y hermanas. Y que, seguramente, cuando nosotres también tengamos nuestros años encima, nos reuniremos (al igual que hoy) cada 22 de octubre, para ejercitar la memoria. Y recordar cómo fue que 12 mujeres comunes colgaron el delantal de amas de casa y se convirtieron en nuestras superheroínas de carne y hueso: las Abuelas de Plaza de Mayo.

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