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Noticias · 24 de noviembre de 2021

“A todos les preguntaba por ella”

  • Fuente: Abuelas
  • Autor: Abuelas

Las y los sobrevivientes, en un enorme esfuerzo de memoria, van armando con sus relatos el siniestro rompecabezas del circuito represivo de Pozo de Banfield, Quilmes y Lanús.

Ya se realizaron 50 audiencias del juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes y Brigada de Lanús. El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata juzga a 17 represores, entre ellos a Miguel Etchecolatz y al ex médico policial Jorge Antonio Bergés, por las torturas, homicidios y ocultamiento de menores en perjuicio de casi 500 víctimas alojadas en esos aquellos centros clandestinos durante la última dictadura.

El último mes declararon dos sobrevivientes sobre casos vinculados a embarazadas desaparecidas por los cuales Abuelas es querellante. Uno fue Horacio Matoso, secuestrado el 8 de octubre de 1976 en su casa de Ringuelet y llevado más tarde a “El Infierno” –tal como se conocía a la Brigada de Lanús–, donde también estuvo la embarazada Diana Wlichky. A fin de ese año Matoso fue transferido a la comisaría de Valentín Alsina, el paso previo a la “legalización”.

Por su parte, Hugo Marini fue detenido el 11 de enero de 1977 en Chacabuco. Fue trasladado a la Brigada de San Nicolás, pasó por Arana y estuvo en la Comisaría 5ta. de La Plata, donde estuvo detenido hasta el 30 de marzo de 1977. En su testimonio recordó a Liliana Ross. “A todos les preguntaba por ella –dijo–. También era de Chacabuco y era pareja de mi amigo Adalberto Rossetti”. Secuestrada a fines de 1976, Marini supo de ella a través de otro detenido que había estado en Pozo de Banfield, “El Armenio”, que le contó que le parecía haber escuchado su nombre en ese centro clandestino.

“Había trabajado, como muchos de los compañeros, con los grupos católicos, había fundado una biblioteca, le gustaba cantar. Cuando nos fuimos a estudiar a La Plata, yo en 1972, Liliana un año después, nos encontrábamos con cierta frecuencia en el Centro de Estudiantes de Chacabuco”, evocó. En octubre de 1976 hicieron una suerte de casamiento íntimo en una casa y allí Liliana comentó que acababa de volver del ginecólogo por un control y que iba todo bien. Lamentablemente, su hijo o hija nunca nació. En 2011 el EAAF identificó sus restos enterrada en el Cementerio de San Martín como NN y se determinó que había sido asesinada el 1° febrero de 1977 en un falso enfrentamiento en Ciudadela y que su embarazo no llegó a término. Tenía 21 años.

Marini relató su cautiverio en Comisaría 5ta. donde también estaba Inés Ortega, quien dio a luz allí a su hijo: “Gritaba que tenía contracciones, que iba a nacer, tuvo a Leonardo en la cocina, arriba de la mesa, después la devolvieron a una celda y Leo estuvo con ella dos o tres días y después se lo llevaron”. Además, recordó el paso de otros dos niños –más tarde restituidos por Abuelas, igual que Leo–, Sabino Abdala y María Eugenia Caracoche. “A Sabino no lo podían sacar del auto, peleó y decían ‘qué fuerza tiene esta basura’, hasta que por fin pudieron arrancarlo, lo arrastraron de las piernas y no supe más de ellos hasta más adelante, cuando recuperaron su identidad”, concluyó.

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